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Archivos Mensuales: enero 2014

MEJORANDO LA RELACIÓN DENTISTA/PACIENTE (II PARTE)


Teeth cure

Pues aquí estamos de nuevo para continuar con los deberes del nuevo año, que avanza inexorablemente (en un suspiro estaremos oliendo a incienso y velas en Semana Santa). Justo es decir, que toda la primera parte de mi disertación, no tendría ningún sentido a no ser que hablásemos también, de los debes de los dentistas para con nuestros pacientes. No sería de justicia pedirles a ellos un cambio, sin hacer nosotros un adecuado propósito de enmienda, que derechos sí pero deberes también, a ver si aprendiésemos de una vez a algo más que exigir (aplíquese a la sociedad en general y al día a día particular). Sin más preámbulos:

II Parte: Decálogo de normas o consejos a seguir por los odontólogos con respecto al trato a sus pacientes:

 

 1.-  Cada persona es un mundo (cada paciente, como personas que son, también). Trate de escuchar y entender  lo que el paciente trata de comunicarle. A todos nos gusta que nos hagan caso y nos atiendan bien.

2.- Que su paciente anterior sea un capullo, no implica que deba tomarla con todos los pobres que vengan detrás. Volvemos al principio de la diversidad. Trate de resetear la memoria al final de cada cita.

3.-Sea profesional y realice cada tratamiento como si fueran a premiarle por ello. Aunque la situación laboral sea una vergüenza, que lo es en muchos casos y se cobre una porquería por realizar según que tratamientos, es a consecuencia de la permisividad que se ha concedido a los empresarios, compañías y franquicias. Esto nunca debería repercutir en la dedicación y el mimo con el que realiza sus tratamientos (aunque en el fondo requeme y joda bastante).

4.- Trate de hacer la estancia en la clínica lo más agradable al paciente. Esta bien que sea su clínica, pero intente no poner la música que a usted le guste sino la que a los pacientes les gustaría escuchar, si hace frío ponga la calefacción también en la sala de espera..

5.- Un dentista no es un psicólogo, pero debe ejercer como tal. Las fobias están  a la orden del día y si bien no nos pagan por hacer de psicólogo de nadie, no podemos obviar que tratamos con personas. De lo contrario, hubiese sido mejor dedicarse a cualquier otra profesión que no precisara el trato humano (p.e: sexador de pollos, probador de videojuegos, o político).

6.- Si está frustrado porque pensó que la odontología le haría rico, dedíquese a tener churumbeles y regáleles un balón de fútbol a cada uno o un karaoke, con suerte le saldrá algún futbolista famoso o un triunfito y fin a sus problemas económicos.

7.-Recuerde el código deontológico y no putee a sus compañeros. Aunque veamos un tratamiento que no nos gusta, no conocemos todos los datos y no deberíamos encabronar a los pacientes en contra de nuestros compañeros de profesión,no es ético y además es tirar piedras contra nuestro tejado.

8.-Trate de disfrutar de otras cosas que no sean odontología. Se necesita un poquito de desconexión para no perder el rumbo y terminar persiguiendo a los pacientes con la turbina en marcha y tratando de arrancarles los ojos. Descanse y tome vacaciones de vez en cuando, es necesario.

9- Si su paciente es conflictivo y maleducado, no entre en su juego y sepa apartarlo de su clínica con toda la elegancia que sea posible. A veces es mejor no meterse en según que charcos.

10.-Dedique el tiempo suficiente a explicar al paciente todas las posibilidades de su tratamiento con total sinceridad y buscando el beneficio del mismo. Si queremos recuperar el prestigio perdido, debemos ganárnoslo. Si queremos que nos traten como profesionales de la salud, debemos actuar como tales. Nunca debe primar nuestro beneficio económico, sino el beneficio en salud de nuestros pacientes, ética se llama (está en el diccionario de la RAE).

Pues dicho queda, seguro que se me pasan cosas, pero en esencia es comportarnos como personas y el mejor de los consejos es ofrecer siempre una sonrisa que aunque suene cursi, es verdaderamente efectivo.

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Publicado por en 21 enero, 2014 en Avances cientificos en odontologia

 

10 RAZONES PARA DEJAR DE FUMAR


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La organización mundial de la salud (OMS) informa que existen  alrededor de mil 100 millones de fumadores a nivel mundial, de los cuales  mueren alrededor de cuatro millones de personas al año por enfermedades asociadas con el consumo del tabaco.

A continuación te presentamos algunos de los efectos del consumo del tabaco:

1. Aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular,  debido a que suben los niveles  colesterol en la sangre.

2. Al fumar la cantidad de oxígeno que llega  a los tejidos disminuye ya que los glóbulos rojos están diseñados para transportar oxígeno a todo el cuerpo. En los fumadores, las moléculas de oxígeno son desplazadas por los componentes del humo del tabaco, bloqueando su transporte  provocando infartos o embolias.

3. Al  fumar aumentan las probabilidades de desarrollar cáncer de boca, garganta, pulmones y vejiga .

4. Fumar afecta a toda la circulación del cuerpo ya constriñe los vasos sanguíneos.

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Mejorando la relación dentista/paciente


Articulo_Principal_medico_paciente

Comienza un nuevo año y siempre nos proponemos cambiar cosas, unos dejar de fumar, otros hacer más deporte, adelgazar, conseguir según que metas, así somos (habitualmente nos dura el entusiasmo hasta carnavales en los mejores casos). Hace poquito mis compañeros dentistas se reunieron con la finalidad de encontrar una solución a los numerosos problemas que nos encontramos en la profesión. Hablar del desprestigio de la odontología podría llevarme horas o tan solo unas 4 o 5 palabras (versión reducida, modo twitter: “Esto es una puta mierda”). Siempre termino dejando el tema porque se que el día que lo retome, me explayaré como Dios manda y me dedicaré a decir unas cuantas verdades y seguramente a ganarme unos cuantos enemigos. Pero en este mi propósito del nuevo año, ya que no fumo y el estrés hace que no tenga sobrepeso, mi propósito es ser constructivo y voy a trata de aportar mi pequeño granito de arena con el fin de mejorar el trato y la relación humana entre nosotros los bienamados dentistas y nuestros queridos pacientes.

De este modo, voy  a escribir unas pequeñas pautas a seguir por unos y otros, que favorezcan una relación más cordial y amable entre dentista y paciente. Esta será mi primera aportación para ese estupendo lema de “salvemos la odontología” que tan fervientemente han enarbolado muchos de los responsables de que nos hayemos en esta delicada situación (debe ser que ya no les llega para pagar las cuotas del yate y ahora ya les jode y les preocupa).

I PARTE: Decálogo de normas que los pacientes deberían seguir para mejorar la relación con sus dentistas:

1.- El dentista no es el enemigo, ni el responsable de los males del mundo. Empiece por comprender que su dentista es también una persona como usted. Esto le ayudará a establecer una buena base en la relación con su dentista y quién sabe si acaba en una relación cordial o incluso una amistad.

2.-El dentista no disfruta haciendo daño, ni tiene especial interés en verle sufrir. Hijos de puta hay en todos lados y profesiones, pero partimos de la base de que un dentista que no sea un psicópata, lo que quiere es que su paciente esté a gusto y vuelva, para lo que tratará de evitar que sufra y le duela cualquier tratamiento que se le vaya a realizar. Independientemente de eso, como todo en la vida, podemos encontrarnos con manos más o menos agradables o delicadas, lo que viene a ser diversidad, que es un principio de la naturaleza.

3.- Todos los dentistas no son ricos. El dentista no se limpia el culo con billetes de cien, ni se baña en champán. A algunos les gusta el golf y la mayoría no solo no tienen chalet en la playa sino que además no pueden permitirse unas vacaciones como Dios manda. Fin al cliché de dentista rico, eso señores se acabó y ya hace tiempo. Un dentista es autónomo (con el puteo que eso conlleva), y muchas veces trabaja de sol a sol para tener un sueldo mileurista (con el agravante de que debe pagar autónomo, baja laboral, seguro de responsabilidad civil, colegiación y muy probablemente alguna cuota de los estudios que realiza para mejorar la calidad de sus tratamientos…)

4.-Usted no paga un empaste. Cuando va a una clínica privada, oh sorpresa!, no está pagando un empaste. En esa clínica, que vale un dinero, seguramente le ha atendido una recepcionista (que eventualmente cobra su sueldo y también tiene hipotecas…), le atenderá amablemente y estará pendiente un auxiliar o higienista (que también debería cobrar su sueldo…), y le tratará un profesional cualificado que ha dedicado (y sigue, si es como toca)buena parte de su vida, su esfuerzo y su dinero a formarse y que tiene todos los gastos de cualquier persona normal, más los añadidos (ver párrafo anterior). Además de los pagos a la empresa que recoge los residuos, control de rayos, todos los seguros, impuestos, luz y agua de la clínica, los baberitos, servilletas y todos los materiales que usa para el mencionado empaste, que por desgracia, también cuestan dinero. El dentista no es tan caro.

5.-La odontología es una rama sanitaria. Que el lado comercial de la odontología haya crecido tanto y haya superado al lado sanitario es una desgracia para todos. Recuerde que nadie vende oro por paja, si le ofrecen un tratamiento más barato, es probable, que se deba a una pérdida en la calidad del mismo (o bien en la calidad de los materiales o en la dedicación y asistencia…). 

6.-Los tratamientos fallan. Volvemos a lo de antes, sanidad. Aceptamos que cualquier intervención médica pueda ir mejor o peor, que un tratamiento farmacológico pueda hacernos más o menos efecto, pero exigimos que lo que el dentista nos hace salga perfecto y además sea barato y además dure por los siglos de los siglos (amén). Las condiciones de cada paciente son diferentes, la salud influye, las enfermedades sistémicas influyen y los cuidados que uno tenga también.

7.- Usted tiene el derecho (y yo diría que casi la obligación) de entender que se la va a hacer y porqué y cuales son las alternativas a realizarse uno u otro tratamiento (eso es más importante que los costes, que también, pero préstele atención).

8.-Si no existe comunicación con su dentista, cambie de dentista. Alguna ventaja tiene que haber en que seamos tantos. Encuéntrese cómodo cuando vaya al dentista. Los dentistas somos los primeros que sabemos que no es agradable sentarse en nuestros modernos sillones.

9.-Llegue a tiempo a sus citas, y si no va a ir moléstese en llamar y cancelarlas. El dentista suele tener familia y más vida que estar en la clínica, no le haga perder el tiempo. Entendiendo que su tiempo también es oro, es usted el que debe esperar y no al revés. Piense que un dentista no tarda más por hacerle esperar, está dedicando el tiempo necesario para tratar a un paciente como usted, y esto no son ciencias exactas. Los tiempos suelen ser aproximados, y si usted llega media hora tarde, es media hora que se acumula, más imprevistos…el paciente que llegue posteriormente probablemente será atendido 45-60 minutos tarde.

10.-Sea amable, respetuoso y de las gracias antes de irse. A todos nos encanta que nos traten bien (los dentistas no somos una excepción) y muchas veces es la sonrisa y el agradecimiento de nuestros pacientes lo que mayor satisfacción nos reporta.

 

Nota: si tiene en consideración este decálogo es probable que la relación con su dentista sea sustancialmente mejor. 

En próximas versiones hablaremos del decálogo de normas de comportamiento que debe tener el dentista para mejorar la relación con sus pacientes.

 

 
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Publicado por en 3 enero, 2014 en Opinión

 
 
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La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

OLIVER RIVAS

experiencia en odontología

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