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Archivos Mensuales: febrero 2012

¿Por qué celebramos San Valentín?



Pues la verdad y a pesar de lo que algunos piensan, la celebración de San Valentín no es una invención del Corte Inglés (que podría ser, pero no lo es…ooooohh!). Una vez destruida la principal excusa para quienes tratan de evitar celebrarlo (cosa por otro lado totalmente legítima), podemos hablar de la existencia de una tradición europea fundamentada por la historia (¿leyenda?). Es cierto, que en el marco capitalista en el que vivimos, solemos asociar este tipo de días señalados, con la necesidad de ir a los comercios y comprar un regalo, algo por otro lado totalmente lógico viendo de donde venimos, pero para quienes les gusta ahondar en el porqué de las cosas, os contaré una pequeña historia  que da base al acontecimiento que hoy celebramos (o no).

Cuentan que durante el reinado del efímero emperador romano Claudio II Gótico,  éste a semejanza de lo sucedido con otras tropas de élite de la antigüedad, decidió establecer un decreto, según el cual los soldados jóvenes, debían de evitar las relaciones amorosas, por lo que les prohibió el matrimonio. El emperador pretendía  mantener el espíritu combativo y no desviar la atención de los soldados a otros menesteres más lucrativos para ellos, pero menos importantes para el Imperio.  Por aquel entonces las incursiones bárbaras comenzaban a ser frecuentes y se necesitaba de un ejército de élite bien preparado para defender sus fronteras.Sucedió entonces, lo que sucede en estos casos (¿se puede prohibir al sol que salga cada amanecer?, ¿se puede prohibir a un niño querer jugar?), ¿sería en defininitiva posible impedir a los jóvenes guerreros que amasen a sus parejas?. Obviamente no, y sucedió lo que era lógico en estos casos; quienes eran incapaces de evitar dejar fluir sus sentimientos, lo hacían en la más absoluta clandestinidad. Cuentan que un obispo cristiano de gran corazón,  y de nombre Valentín, decidió ayudar a los amantes secretos y no tuvo reparos en celebrar sus bodas. Cuando Claudio se enteró de lo sucedido, mandó apresar al temerario obispo y lo condeno a ser decapitado. La sentencia tuvo lugar un 14 de Febrero del año 269. Desde entonces, la tradición europea, rinde  homenaje a la  valentía de quién sacrificó su vida para poder hacer más feliz la de otros.

Pues ya sabeis una de las historias del día de hoy, ya que cada uno lo celebre de la manera que le parezca. Aunque, sin dejarse llevar por los tintes mercantiles y capitalistas, se puede aprovechar la excusa para dar un poquito de cariño a nuestros seres queridos, que el cariño nunca sobra.

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Publicado por en 14 febrero, 2012 en Un poco de historia

 

Las injusticias de la memoria histórica


Recientemente me ha llegado a mi saturadísima lista de correos electrónicos (no doy abasto leyendo), un power point sobre la Guerra Civil y las atrocidades del franquismo. A estas alturas es un tema que en cierto modo me revuelve. Mi intención era escribir un poco sobre el estado actual de la odontología, pero al final he decidido expresar mi opinión sobre este tema y no dar demasiado el follón con los numerosos problemas que tenemos que afrontar en una profesión que se encuentra en un peligroso declive. Ya habrá tiempo para eso.

Si hay algo que aprendemos o que deberíamos saber sobre la Historia es que ineludiblemente, depende del prisma con el que se mire. Evitar la subjetividad de los hechos que nos han sido narrados a través de los diferentes periodos históricos, supondría desprender de conciencia, vivencia y humanidad a quienes tomaron la molestia de hacernos  participes de nuestro pasado. Los historiadores siempre aportarán su grano de arena y adornarán  los hechos, según sus experiencias,  por muy irrefutables que estos sean. Por suerte o desgracia, no sabría decir, todavía son un pasado relativamente reciente los conflictos bélicos, acontecidos a lo largo de un tumultuoso siglo XX. Todavía me impresiona pensar en mi abuela paterna, que nació en 1901 y por tanto fue consciente de dos guerras mundiales, la nuestra y vergonzosa guerra civil, los primeros coches utilitarios, la llegada del hombre a la luna, televisión en color…increíble. Vivió 99 años. Los de mi generación todavía tenemos o tuvimos abuelos o familiares  que sufrieron las penalidades de la guerra, incluso nuestros padres que vivieron la posguerra y llegaron a pasar hambre o frío. Solo la indiferencia y la falta de conciencia, nos han hecho perder la inestimable experiencia de interrogarlos y exprimir esas vivencias que sin duda fueron excepcionales y que por pillarnos en una edad de insultante despiste (pubertad-edad del pavo-adolescencia), evitó que prestáramos la suficiente atención e importancia a nuestros mayores.

Gracias a Dios, todavía pude recopilar algunas vivencias, lo que me ha servido y gracias a la madurez que solo da el paso de los años, para saber valorar la información que me llega y a tener un punto de vista propio sobre este tipo de temas. Ahora  puedo alejarme de clichés disparatados y rebelarme ante la testarudez que existe en este país en el que se empeñan continuamente en posicionarmos en un bando u otro. Y lo que es más triste no en apoyar a tu bando, sino sobre todo en ir en contra del otro.

El odio genera odio, eso es una verdad intemporal. Y una guerra, el mayor ejemplo de la barbarie  humana, suele ser una concatenación de hechos abominables y atrocidades, y aquí viene la clave de esta disertación: en todos los bandos. Siento de verdad que existan todavía familias que desean encontrar a sus familiares asesinados y enterrados en fosas comunes. Pero desde que se habla de memoria histórica solo escucho hablar de fascismo y de los crímenes de Franco y eso es tremendamente injusto. El bando republicano asesinó a sacerdotes y clericales, solo por el hecho de pertenecer a la Iglesia, quemó obras de arte y templos en un alarde de  brutalidad injustificada e injustificable. Sobre esto hay muchos ejemplos, que tampoco quiero entrar a enumerar porque sería seguir removiendo mierda, pero que conozco porque me los relataron quienes lo vivieron.

La Historia se llena de ejemplos de este tipo. Para facilitarnos la compresión de lo acontecido, tendemos a dividir los conflictos en:  quienes eran los buenos y quienes los malos, pero con tan solo molestarse un poquito en ahondar en la realidad de los hechos, molestarse en rascar ese telo de subjetividad que inevitablemente existe, encontraremos otra visión que nos ayudará a ser más justos. Los nazis eran los malos en la Segunda Gran Guerra, sin duda, pero crímenes cometieron todos, innumerables crímenes los rusos, y también los aliados, no cabe duda, ¿puede ser justificado el uso de las bombas atómicas, sobre Hiroshima y Nagasaki? De la Edad Media nos ha llegado una visión idealizada de las Cruzadas , de  Ricardo I ,”Corazón de León”, por ejemplo, quién tampoco tuvo reparos en masacrar a mujeres y niños durante la toma de Acre en la III Cruzada, con tal de infundir temor en el enemigo musulmán. La figura de Napoleón nos causa admiración y fue sin duda lo más parecido a un dictador, empeñado en conquistar el mundo, algo que hoy día veríamos con otra perspectiva diferente.

Creo que ya toca dejar descansar a los muertos y dejar de tratar de mandar mensajes partidistas a las nuevas generaciones, que ya no tendrán abuelos o familiares que les puedan contar lo que fue la guerra o la posguerra. Todos hicieron cosas mal, lo primero matarse entre ellos, y arrebatar una vida inocente es el mayor de los crímenes. Dejemos ya a los rojos y a los fascistas y dediquémonos a pensar en la escala de grises, que se puede ser del Depor y no obligatoriamente de Madrid o BarÇa, que se puede ser católico y de izquierdas, o ateo y de derechas y que lo único importante es que hechos como los que nos llevaron a matarnos unos a otros, no vuelvan a  repetirse. Esa es la única lección importante que nos dará la Historia. Dejemos que las nuevas generaciones, decidan como pensar y evitémosles rencores que ya no tienen cabida en su memoria.

 
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Publicado por en 9 febrero, 2012 en Opinión

 
 
La Ciencia y sus Demonios

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

OLIVER RIVAS

experiencia en odontología

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