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Archivos Mensuales: agosto 2011

Enjuagues bucales:¿Producen cáncer oral?


Ayer sábado, el prestigioso periódico inglés: “The Guardian”, publicó una noticia que todavía me tiene desconcertado. Según afirma el rotativo: la Asociación Internacional para la Prevención del Cáncer Oral (en inglés OCPI), ha demandado a la multinacional Johnson and Johnson, a la que acusa de haber bloqueado intencionadamente la venta de un kit de prevención, cuyos resultados vinculaban el uso de determinados enjuagues bucales con la aparición de cáncer oral. Entre ellos se encontraba un producto muy extendido tanto en Reino Unido como en US, y también muy conocido en nuestro país: Listerine.

Según explica The Guardian, la misma Johnson and Johnson se hizo con el mencionado kit tras firmar un contrato con Orapharma, para inexplicablemente poco después, desvincularse de la compañía y venderla a una firma privada. Al parecer, todo se basa en un estudio de 2008 aparecido en el Australian Dental Journal, cuyos resultados concluían la existencia de una relación en la aparición de cáncer con el uso de enjuagues con alto contenido en alcohol (caso de Listerine, que lleva entre el 21.6-26.9%). Lo cierto es que sólo en US las ventas anuales de Listerine superan el billón de dolares. Mark Rutenberg fundador del OCPI, argumenta que la reacción de la compañía al estudio australiano fue la creacion de una comisión secreta que creó y lanzó el nuevo Listerine Zero, libre de alcohol, algo que por otro lado no hace sino aumentar las dudas al respecto.

Tras leer una noticia así, cabe tomarse las cosas con cierta precaución pero la verdad es que surgen numerosas dudas. En internet existe el debate desde la aparición del artículo australiano hace ya tres años, pero el hecho de que exista todo un proceso judicial en marcha al respecto, vuelve a poner la noticia en voga. La relación entre el alcohol y el tabaco y sobre todo la sinergia en el consumo de ambos, y la aparición de cáncer está ampliamente demostrado. Que el alcohol contenido en los enjuagues pueda estar relacionado, es algo que no se ha demostrado aún, pero sólo el hecho de que existan indicios, debería ser suficiente para poner en cuarentena todos aquellos productos que pudieran estar relacionados con la sospecha, y más aún teniendo en cuenta que existen muchas y muy numerosas alternativas en el mercado.

Lo cierto es que hasta ahora cuando un paciente me consulta sobre qué enjuague utilizar, siempre he tratado de recomendar enjuagues sin alcohol, pero no por existir esta sospecha (en cuyo caso no hubiese sido sólo una recomendación) sino por los efectos adversos en relación a pérdidas de facultades gustativas y los efectos nocivos del exceso de alcohol en caso de abusar de los enjuagues, cosa por otro lado muy común.

No se trata ahora de comenzar una caza de brujas en contra de una determinada compañía o marca, quedan cosas que demostrar, pero dejemos las batallas legales a quienes correspondan y apliquémonos el cuento como usuarios. Como profesional de la odontología, vería totalmente indecente el anteponer los beneficios económicos de un producto a la salud colectiva. Lanzo varias recomendaciones, que siempre me gusta recalcar entre mis pacientes:

  • Un enjuague bucal es una medicación, se debe usar bajo prescripción facultativa y en las tomas y tiempo prescritos, sin abusar.
  • Nunca será un sustitutivo del cepillado (lo que generalmente lleva al abuso; es más rápido y sencillo que perder el tiempo cepillándose).
  • Y por último, y a tenor de estas últimas noticias, evitar colutorios con alcohol, al menos hasta que tengamos un mayor conocimiento de este tipo de estudios.

Mis agradecimientos a Matthew Bennet por avisarme de la noticia.

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Jacques de Molay y el Juicio al Temple.


Quienes mejor me conocen, bien saben que éste es uno de mis temas más apasionados. Todo lo que rodea a la Orden del Temple, tanto desde su origen hasta su caída, está envuelto en un halo de misticismo y leyenda, lo que lo convierte en un tema realmente apasionante. Sobre la Orden del Temple, quien más y quien menos habrá escuchado alguna historia. Casi todos han leído el bestseller de Dan Brown,” El código Da Vinci”, que ya basa el increíble crecimiento en poder de la Orden en el conocimiento del secreto del Linaje Real (Santo Grial). Lo cierto es que desprender ese telo de misterio es verdaderamente complicado.

Mi intención no es extenderme sobre el tema, ya que existe tanto de que hablar que sería fácil escribir un blog solamente dedicado al Temple, así que para saciar mis ganas de hablar del tema y tratar de despertaros la curiosidad, me centraré en uno de los personajes mas importantes en la historia de la Orden: Jacques de Molay.

La Orden del Temple surge en Tierra Santa en el año 1119, inicialmente con la misión de defender a los peregrinos que viajaban a los Santos Lugares, de los ataques de los numerosos malhechores que asaltaban los caminos.

Inicialmente, eran un grupo reducido de caballeros franceses,  a los que se asignó para su alojamiento el lugar hoy ocupado por la cúpula de la Roca, imagen reconocible de Jerusalén, y mezquita construida sobre los cimientos del Templo de Salomón, varias veces caído en desgracia y destruido, sobre todo durante  el saqueo del emperador romano Tito. Este fue el punto de partida de la Orden y desde entonces, ya comienzan las leyendas. Para muchos el meteórico ascenso en poder de los templarios se debió al encuentro de algún tipo de tesoro en los túneles del Templo, que estos primeros caballeros utilizaron como caballerizas. Desde aquí teorías de todo tipo, desde que encontraron la mesa de Salomón (mítico objeto de poder), el Santo Grial, en cualquiera de sus formas, o cualquier otro objeto o tesoro que les ayudó a crecer de forma extraordinaria hasta ocupar el liderazgo militar y económico de aquella controvertida sociedad feudal. Lo cierto y demostrable es que se ganaron el afecto de la élite reinante y fueron bendecidos por San Bernardo de Claraval quien redactó según las normas del Císter,  la Regla de la Orden, según  la cual, quienes pretendían entrar en el temple, prometían los votos de pobreza, castidad y obediencia adquiriendo la condición de verdaderos monjes, los pobres caballeros de Cristo, conocidos como los monjes guerreros. Poco a poco fueron adquiriendo posesiones, debido a donaciones o a concesiones por méritos de guerra que varios monarcas otorgaron como premio a la ayuda en la batalla. Sobre esto hay varios ejemplos en España, como las concesiones del castillo de la Zuda  por parte de Ramón Berenguer IV, tras arrebatar Tortosa a los musulmanes, el castillo de Miravet, concedido por Jaime I (uno de los últimos bastiones templarios a la orilla del Ebro)…etc.

La orden del Temple debido a su creciente poder y  a la Independencia que les concedió la bula papal en el Concilio de Troyes, se convirtió en prestamista de nobles y reyes, creando un sistema de pagarés para facilitar el viaje a Tierra Santa desprovistos de dinero real, lo que les convirtió en la primera banca de la historia.

Los privilegios que obtuvieron y el poder que atesoraron, levantó el recelo de algunos poderosos personajes, quienes comenzaron a confabular para acabar  con los templarios. Aquí aparece el “querido” rey francés Felipe el Hermoso, marido de nuestra famosa Juana la Loca.

Jacques Bernard de Molay, nació en Vitrey en torno al año 1243. A sus veinte y pocos años se unió a la orden del Temple en Francia, ya muy extendida en toda Europa, y  llego a convertirse en, el que a la postre sería, último Gran Maestre (número 23) del Temple. Al tratarse de una orden militar existían diferentes rangos desde caballeros seglares, magos, sacerdotes, hasta mariscales, senescales y el de mayor rango el Gran Maestre. Así  que De Molay, era la figura mas visible de la orden en ese momento. Como guerrero realizó varias campañas contra los musulmanes llegando a conseguir algunas célebres victorias, pero  para su desgracia, le tocó vivir el peor episodio en la historia de la Orden.

Los recelos que se crearon en Felipe IV habían comenzado a tomar forma de confabulación contra la Orden y poco después de la expulsión de los judíos de Francia en 1306, el monarca ya  había preparado a sus jefes militares para emprender una redada en toda regla y arrestar a los templarios de Francia.  El viernes 13 de Octubre (desde entonces día de mal fario) de 1307 los enviados del rey  francés irrumpieron sin ningún tipo de cortesía en las encomiendas de la Orden arrestando a los caballeros templarios. En España reinaba Jaime II, quien pronto fue informado de las detenciones y que posteriormente tomaría buen ejemplo persiguiendo a los templarios españoles. Muchos de los caballeros fueron sometidos a tortura para que confesaran acusaciones de herejía, sodomía, adoración de falsos ídolos (Baphomet) y otros cargos igualmente disparatados e infundados.

Jacques de Molay fue uno de los más acosados e inicialmente tras los poco cariñosos métodos de sus carcelarios,  llegó a confesar en París a mediados de Octubre. La postura papal inicial fue de indignación y el entonces pontífice Clemente V, reflejó sus quejas en una carta dirigida a Felipe IV, para en 1308 llegar incluso a suspender a los inquisidores que habían llevado a cabo el proceso.El principal inquisidor,  Guillermo de Nogaret, llegó incluso a ser excomulgado. De Molay, entonces ya ante los enviados del Papa revocó su confesión. Pero lo cierto es que las posteriores y encaminadas investigaciones y las presiones de Felipe sobre Clemente hicieron que poco a poco este,  fuera doblegando su voluntad y encaminando sus pretensiones. Para Agosto de 1308 se sucedieron nuevos interrogatorios en la fortaleza de Chinon  (valle del Loira) donde por entonces se encontraba preso De Molay, hasta que ya en Agosto del siguiente año una Comisión Pontificia comenzó un nuevo interrogatorio.  A pesar de que existió una comisión de defensa de la Orden  dirigida por Pedro de Bolonia y Renaud de Provins, lo cierto es que en lo que duró el proceso al Gran Maestre y los altos cargos del Temple, se fueron ejecutando varias penas capitales, como la quema de 54 hermanos cerca de París en Mayo de 1310.

Pero  la suerte del Temple ya estaba echada. La inquebrantable voluntad del poderoso rey francés, la oscura figura del Inquisidor y hombre de confianza del rey, Guillermo de Nogaret y el apoyo de la Santa Sede, para acabar con la Orden llevaba inexorablemente a un único desenlace. Jacques de Molay fue hallado culpable de los increíbles cargos que se le imputaban y condenado a muerte en la hoguera.

 El 18 de Marzo de 1314 frente al más conocido de los templos cristianos de Francia, Notre Dame de Paris, se prendió la pira que acabó con la vida del último Gran Maestre, Jacques de Molay junto a su hermano en la Orden Geoffroi de Charney. Dicen que en ese mismo instante De Molay pronunció las siguientes palabras a modo de maldición:

 “Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir.” “Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!..

 Y como si de una predicción se tratase, antes de pasar un año murieron Clemente V, el Papa que miró a otro lado, el infame Felipe IV y el malévolo inquisidor Nogaret. Y es aquí donde desaparece por completo ese fino hilo donde se termina la historia y comienza la leyenda.

 
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Publicado por en 27 agosto, 2011 en Un poco de historia

 
 
La Ciencia y sus Demonios

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

OLIVER RIVAS

experiencia en odontología

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