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Archivos Mensuales: marzo 2011

Ese maldito Oro Negro.


Hace apenas unas horas que acabo de regresar de USA, más concretamente de New York, ciudad conocida como la capital del mundo y al estar allí no quedan muchas dudas de que es un título que merece con creces. El caso es que entre el famoso jet-lag (posiblemente una excusa para justificar el exceso de actividad de una semana en la que hemos jugado al escondite con el sueño) y la apretada agenda que se suele llevar cuando juntas trabajo (asistimos al 9º Congreso de Estética Dental) y las inevitables necesidades turísticas (que muchas veces superan a las fisiológicas), me voy durmiendo por las esquinas. Y es en este tipo de viajes en los que desconectas un poco de la realidad cotidiana, no lees periódicos y ni siquiera te acuerdas de que existe la televisión de la que habitualmente somos esclavos. Y conforme enlazas los vuelos y vas cambiando el semblante y el ánimo para tratar de insertarte en la cotidianidad, comienzas a volver a preocuparte de lo que ha acontecido a tu alrededor, más allá de tus propias experiencias. Hoy titulaba la prensa: “Arranca la ofensiva contra Gadafi”. Y la verdad no es que sea una sorpresa mayúscula, pero da mucho que pensar. Al parecer Sarkozy elevó el grito al cielo de “Al ataque!”  y una vez hecho, era de esperar que las absurdas indecisiones de la comunidad internacional se convirtiesen en un “todos a una Fuenteovejuna“. Está claro que USA, habitualmente general al mando en este tipo de contiendas, no tardaría en emprender el vuelo, y tras ellos  toda la bandada de países que por temas más políticos que de intelecto no pueden quedarse al margen. De entre ellos, mi querida patria (en esto sí deberíamos aprender de los americanos). Pero la pregunta que surge ahora es: ¿no fue este gobierno el que defendió a capa y espada el famoso eslogan NO a la guerra?, ¿no fueron ellos los qué aprovecharon para crear nexos neuronales en nuestras mentes asociando nuestra partipiación en la contienda con los fatídicos atentados del 11-M?. Muy cortos de memoria seríamos si no nos planteásemos cual es la diferencia entre aquel momento y el actual en Libia. Algunos dirán que la situación humanitaria es insostenible, que se está masacrando a la población y que Gadafi es uno de los peores dictadores que existen. A éstos les diría, que el genocidio y la opresión miserable de su pueblo son hechos contrastados del gobierno de Hussein, posiblemente el único pero, sean las famosas armas de destrucción masiva, de las que quizás algun día sabremos si existieron o no. También les diría que los que hoy miserablemente condenan al gobierno Libio, se han estado aprovechando de tratos comerciales beneficiosos, le han reido las gracias y se han intercambiado regalos con el ahora enemigo público número uno. Qué este señor con gafas a lo Lennon(pero en polos totalemente opuestos) y cara de museo de cera, ha visitado la mayoría de los paises que hoy le condenan y se le ha recibido con honores de estado y extendiendo una hermosa alfombra roja. Lo que más detesto, es la hipocresia y la falta de miras, la total ignorancia. Ahora de la forma más estúpida e infantil, la oposición aprovecha el análisis más superficial del tema y sueltan la tipica risa de niño travieso, pensando: “ahora se la devolvemos“(política facilona). Y nuestro insuperable gobierno de titeres sin cabeza se suma al carro, no vaya a ser que perdamos más apoyos de los que ya se han perdido, merced a una inteligentísima política exterior en la que ZP ha jugado en el patio del colegio con personajes como Chávez (muy del estilo de Gadafi por cierto). Lo peor es que nos venden la moto, de que somos los salvadores de un pueblo oprimido. Que lo está, sin duda, pero hoy, como ayer, como hace unas semanas y como los ultimos más de 20 años. La diferencia es que ahora, cuando la economía mundial pasa por una de las peores crisis de su historia, los países que poseen petróleo son quienes llevan la mano ganadora. Y en ese juego de ajedrez que es la política mundial, ahora lo que importa es controlar las exportaciones una vez hecho el jaque-mate al dictador, hasta hace poquito de nuestro grupo de colegas.

De camino al aeropuerto hablábamos con un taxista dominicano que llevaba más de 30 años viviendo en NY y salió el tema de los coches eléctricos. De nuevo aquí cabe una reflexión muy clara: si los coches eléctricos, no consumen petróleo y por tanto son menos nocivos con nuestro castigado planeta, ¿porqué no tenemos todos uno?. Hace más de 10 años que de vez en cuando hablan en los telediarios del futuro de los coches eléctricos y sus grandes ventajas. Todo mentira, no existe un interés real en introducirlos en el mercado porque la economía mundial sube y baja según las cotizaciones del crudo. Mientras no exista un interés real en invertir este tipo de problemas, mientras la moneda de cambio que rige la economía mundial, siga siendo por encima, de oro, plata, dólares, libras o euros, el Oro Negro, seguiremos derribando y poniendo marionetas en los gobiernos de los paises productores, sin importarnos los daños que sufra la población de turno o nuestro propio planeta. El problema: ese maldito oro negro.

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Publicado por en 20 marzo, 2011 en Opinión

 
 
La Ciencia y sus Demonios

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

OLIVER RIVAS

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