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Archivos Mensuales: febrero 2011

¿Aires de cordura?


Acabo de recibir en el mail, el siguiente correo desde mi Colegio de Odontólogos de Murcia:

El Consejo General de Colegios de Dentistas de España ha llegado a un acuerdo con la Universidad Europea de Madrid, por el cual no se aceptarán nuevas matrículas para la realizacion de la carrera de Odontología en horario de fin de semana.  Atentamente.

Por un lado  parece que comienza a aparecer algo de cordura en todo este farragoso asunto.Pero  después de leer la carta de acuerdo que firma el Consejo de Dentistas, me siguen quedando dudas, de si es una vuelta a la normalidad o sólo una forma de esquivar las críticas, que como era de esperar, han sido muchas. Os dejo el enlace con la carta del acuerdo enviada por el Consejo. Juzguen ustedes mismos.

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Publicado por en 26 febrero, 2011 en Opinión

 

Santa Elena y el Titulus Crucis.


Cuenta la historia que Santa Elena, madre de Constantino, entrada ya en años, sintió la necesidad de viajar a Tierra Santa en busca de las reliquias de la crucifixión de Jesús. Durante esa época y alcanzando su máximo apogeo en la Edad Media fueron muchas las reliquias que se buscaron, encontraron y esparcieron hasta un punto en ocasiones ridículo en el que podríamos encontrarnos mayor cantidad de los huesos de un Santo que los que cabría esperar en cualquier texto o atlas de anatomía. Si bien nos puede quedar la duda de cuales de estas reliquias pueden ser verdaderas, si existen algunas que han podido ser rastreadas en el tiempo y estudiadas con técnicas de datación y diversas pruebas por científicos, más allá de toda connotación meramente religiosa o espiritual.

Dentro de este punto, podríamos encontrarnos con el Titulus Crucis, que no es otra cosa, que el famoso tablero que el prefecto Poncio Pilatos ordenó colgar en la cruz del más famoso nazareno, siendo de alguna manera, la causa de su condena:

Jesús de Nazaret Rey de los Judios.

Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum

La historia endulzada  con la  leyenda, une los caminos de Santa Elena y una de las reliquias más interesantes de la vida de Jesús.La emperatriz Elena viajó a Tierra Santa en el año 326, por entonces ya era octogenaria y se había propuesto encontrar las reliquias de la crucifixión. Situó el lugar donde creyeron que se encontraba el Gólgota, el monte donde se realizaron las ejecuciones y allí comenzaron a excavar. Pronto hallaron tres cruces y el titulus, que contenía la inscripción que ya conoceis, en griego, hebreo y latín. Queriendo ser justa, Elena decidió repartir el hallazgo, dejando allí una parte y trasladando la otra a Roma. Dividió los hallazgos y se llevó tres fragmentos de la Vera Cruz (la cual identificó según la leyenda gracias a un milagro que le reveló cual era la verdadera cruz de Cristo), una parte del titulus, la otra mitad quedo en Jerusalén,unos clavos  y unas espinas de la corona.Elena regresó a Roma y en el trayecto, segun cuentan los historiadores, se vieron envueltos en  una gran tormenta. Cuando pensaban que el barco naufragaría, Elena ató un clavo de la crucifixión a una cuerda y lo arrojó por la borda. En ese instante el mar se calmó. Elena pasó los últimos días de su vida, custodiando las reliquias encontradas. A su muerte Constantino mandó la construcción de una basílica en su honor: la Basílica Sessoriana (por el nombre del palacio Sessoriano donde vivió), también conocida como Sancta Hierusalem. La parte del titulus que quedó en Jerusalén, fue seguida a través de la historia y existe constancia de su existencia hasta su desaparición en el S VI. Como muchas otras veces sucede, el rastro de la parte que fue a Roma desapareció  hasta que en 1492, mientras realizaban unas obras de restauración en la capilla de Santa Elena, encontraron un azulejo con la inscripción: “Titulus Crucis”.

Cuando removieron dicho azulejo, apareció una caja de plomo con un sello cardenalicio del S XII y en su interior encontraron el trozo de madera que ya se daba por perdido.

Durante el SXX comenzaron a realizarse pruebas para comprobar su autenticidad y muchos de los científicos aportaron teorías que legitimaban su origen. Las pruebas del carbono 14 realizadas en la Universidad de Arizona, una vez más crearon la discordia ya que estas databan la tabla en torno a los años 980-1146. A pesar de ello, existen varias teorias. Unas afirman que el deterioro de la tabla hizo que para su preservación se realizase una copia exacta de la  original. Otras teorias más novedosas hablan de la posibilidad de que un pigmento añadido para facilitar la lectura de las inscripciones pudiera ser la causa del falseo de la prueba del radiocarbono.

Una vez más nos encontramos en el punto de controversia, donde creer o no en la autenticidad del descubrimiento. En estos casos las convicciones religiosas de cada uno (si existen), pueden decantar la balanza hacia un lado u otro. Lo que si les aconsejo, tanto si son creyentes como si no, es que la próxima vez que viajen a Roma, si visitan San Juan de Letrán (San Giovanni in Laterano, antigua sede papal), pierdan el tiempo y realicen la pequeña travesía que existe hasta la Basílica de la Santa Croce in Gerusalemme, que aunque lejos de las rutas turísticas, seguro que les evocará algún sentimiento y quizás al contemplar la antigua y carcomida madera, sientan como sentí yo, que están junto a una reliquia verdadera.

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Publicado por en 17 febrero, 2011 en Un poco de historia

 

Hazte odontólogo en tus ratos libres


Pues, más o menos así podría aparecer en los clasificados de los periódicos, quizás incluso en la sección de contactos y ya pues nos aproximamos al lugar donde quieren dejarnos. No sé a qué se debe llegar a estos extremos, quién es el lumbreras que tuvo la idea, y sobre todo cómo han sido capaces de aprobarla. Se trata de una frivolidad más, bien envuelta en billetes de esos de 500 (los bin-laden), porque aquí seguro que hay unos listos que estarán bien untaditos.

Lo que está pasando con las universidades privadas que ofertan la carrera es simplemente demencial. Lo último, por si alguien todavía no sabe de que hablo, es ofertar la posibilidad de estudiar la carrera de odontología ¡¡¡los fines de semana!!!.  En algún momento del camino a alguien se le ha olvidado que somos profesionales de la salud, que tratamos con personas, que  a los que nos importa sobre todas las cosas esa faceta humanista ,nos toca la moral, por no decir otra cosa.

¿Se imaginan estudiar medicina los fines de semana?, si alguien plantease algo semejante  tardarían escasos minutos en echarseles encima los colegios de médicos, todo el colectivo y sin duda también la opinión pública. ¿alguien se pondría en manos de un médico a sabiendas de que tiene un titulo de fines de semana?. Que nadie se equivoque, que aquí no se trata de condenar la capacidad de las personas, se trata de dignificar una profesión que conlleva una gran responsabilidad y que de tratarse así,lo único que se conseguirá  es perder el respeto de toda la sociedad.  Otro debate sería hablar del acceso universitario, de si es justa o no la selectividad y de los numeros clausus (con los que no estoy nada de acuerdo, se debería entrar a la carrera por vocación y durante la misma es cuando sería lógico hacer la criba, según las capacidades, interés y valores demostrados por el alumno, pero eso es otro tema).Condenados a trabajar en unas condiciones en muchos casos deplorables, solo faltaba que cualquier listo con pasta y aires de grandeza estudiara la carrera para montar una clínica y hacerse rico (qué eso ya no es así, que ahora nos cuesta llegar a fin de mes).

Lo cierto es que entre los de las antiguas generaciones que estan bien asentados y no tienen necesidad de moverse, la poca capacidad de las nuevas generaciones e incluso la apatía demostrada, y la nula protección de nuestros colegios oficiales que han permitido el florecimiento descontrolado de clínicas tipo supermercado, en las que nos obligan a trabajar gratis (¿en qué otra profesión sucede esto?), y están permitiendo la aparición de estos planes de estudio tipo CCC, estamos bien jodidos.

Espero que en algún momento nos lleguen las hadas de la inspiración y recuperemos la cordura y el sentido común y sobre todo que los que están en los altos cargos de los colegios y administraciones sean conscientes de que este tipo de medidas lejos de ayudar a nadie, empeoraran el prestigio de personas que dedican buena parte de su vida a formarse para tratar con profesionalidad y dignidad a cuantos pacientes pasen por sus manos.

 
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Publicado por en 2 febrero, 2011 en Opinión

 
 
La Ciencia y sus Demonios

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

OLIVER RIVAS

experiencia en odontología

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